FURIA DEL LIBRO 2026: POÉTICAS REGIONALES QUE REVITALIZAN EL RUBRO EDITORIAL INDEPENDIENTE

Qué duda cabe. Con el paso de los años, la Furia del Libro ha logrado consolidarse como uno de los encuentros editoriales más importantes de Chile y América Latina. Y su última versión, celebrada del 28 al 31 de mayo, lo confirmó. Por cuatro días, las miradas se concentraron en la Estación Mapocho, otrora el principal terminal ferroviario de Chile, donde coexistieron propuestas editoriales de todo el país (y algunas extranjeras), en un evento gratuito que registró una multitudinaria asistencia.

Tala Ediciones participó nuevamente en esta instancia, esta vez integrando la comitiva de editoriales de Atacama, junto a Tierra Culta y Satán Editores. En el mesón Nº144 del ala izquierda de la gran explanada, se encontraba el mesón atacameño, en medio de una larga columna destinada a los proyectos regionales, cuyo orden –del más septentrional al más austral– imitaba la geografía de nuestra “larga y angosta franja de tierra”. 

Poesía, memoria y territorio fue nuestra propuesta para esta edición de la Furia, a través de tres textos esenciales de nuestro catálogo: Poema de Atacama, obra poética/ensayística/botánica de Eliana Hertstein y Ramírez Neira, Dame la mano y danzaremos, un conjunto de memorias escritas, visuales y sonoras desarrolladas por vecinas de las poblaciones Vista Hermosa y Lautaro de Copiapó y Agua de Batro o la raíz del poema, trabajo colectivo que aborda memorias, reflexiones y proyecciones de futuro de los habitantes de Batuco, pueblo campesino de la Región del Maule, Chile, por medio de cuecas escritas y composiciones visuales.

Pese a la distancia espacial que nos separa, los lectores capitalinos mostraron especial interés en las temáticas de nuestros libros, que les evocaron el norte chico, el campo, el habitar en un desierto a veces hostil o problemáticas tan actuales como el extractivismo o la escasez de recursos naturales como el agua, mostrando genuina curiosidad por encontrar puntos en común en una realidad donde nuestros territorios se ven cada vez más amenazados. 

Otros, en cambio, se cautivaron al conocer la enorme diversidad que alberga el territorio desértico o rural, para muchos y muchas desconocido, donde conviven especies humanas, vegetales, animales, minerales y, cómo no, muchos libros y actividad editorial.

Con todo, esta edición de la Furia del Libro, más allá de ser un espacio donde pudimos llegar con nuestro catálogo a nuevas personas, permitió situarnos con trazos más firmes en el –cada vez más grande– mapa de la edición independiente. 

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