FIL GUADALAJARA: UN PUENTE QUE CONECTA NUESTROS LIBROS CON MÉXICO

Ocho días de feria con jornadas llenas de aprendizaje, nuevos amigos y una red de contactos que nos abre oportunidades para cruzar nuevas fronteras junto a Tala Ediciones. Este es un resumen de lo que fue la 39ª edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Una visita provechosa. Esa fue la conclusión de la comitiva de la región de Atacama que, desde el 29 de noviembre al 7 de diciembre, asistió a la 39ª versión de la FIL Guadalajara. Satán Editores, Contrahuella, Tierra Cultura, Atacama Books, Llama Negra Editores y Tala Ediciones fueron los sellos editoriales que integraron esta delegación, que viajó gracias al financiamiento de ProChile Atacama y el Gobierno Regional.

Para nuestra compañera Eliana Hertstein, estar en este evento permitió dimensionar el movimiento de las editoriales, tanto desde el punto de vista del público que adquiere los libros, como del mercado representado por los agentes y profesionales que, eventualmente, podrían abrir colaboraciones como ventas de derechos, traducciones, entre otras. 

“Como es nuestra primera vez en esta feria, fue importante ver el panorama que existe y comprender también que la participación en estos espacios forman parte de un proceso paulatino y de construcción de redes frente al sector editorial”, señala la poeta. 

Con este ánimo, se sostuvieron reuniones con Ediciones de la Universidad Autónoma de Chile, las editoriales infantiles Cocorocoq y Claraboya Ediciones, ilustradores, imprentas y otros trabajadores del mundo editorial de Chile y el extranjero.

Además, la delegación de editoriales atacameñas participó el pasado miércoles 3 de diciembre en una mesa de diálogo que se realizó en el stand Chile. Esta llevó por nombre “Edición independiente en Chile desde el desierto más árido del mundo”, donde se abordó cada uno de los proyectos y su desarrollo desde la “geografía extrema” en la que habitan, compartiendo miradas y proyecciones. 

“Más que nada fue una visita de prospección. Es un mundo muy grande el de la FIL, y para ello se requiere tiempo para analizar y ver hacia dónde podemos ir enfocando nuestras acciones en el rubro de las economías creativas en el mundo editorial”, concluye Eliana.  

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